| 0 comentarios ]

 
 
 
 
Gloria a Dios en las alturas
Y en la tierra al hombre paz.
Así los Angeles cantan
de Belén en el portal.
 
A Belén venid, Pastores,
Que ha nacido vuestro Rey;
Envuelto en pobres pañales
Sobre paja le veréis.
 
Temblando de frío llora
En el pesebre mi Dios,
Porque el mundo está muy frío,
Que él viene a darle calor.
 
Del portal por las grietas
Ve a lo lejos una cruz;
Por eso temblando llora
El pobre Niño Jesús.
 
La Virgen le tiene en brazos
y a ratitos San José;
De ellos quiero ser esclavo
Y ayudárselo a tener.
 
 



| 0 comentarios ]

 
 
 
Campana sobre campana,
y sobre campana una,
asómate a la ventana,
verás al Niño en la cuna.
 
Belén, campanas de Belén,
que los ángeles tocan
¿qué nueva nos traéis?
 
Recogido tu rebaño
¿a dónde vas pastorcillo?
Voy a llevar al portal
requesón, manteca y vino.
 
Belén, campanas de Belén,
que los ángeles tocan
¿qué nueva nos traéis?
 
Campana sobre campana,
y sobre campana dos,
asómate a esa ventana,
porque está naciendo Dios.
 
Belén, campanas de Belén,
que los ángeles tocan
¿qué nueva nos traéis?
 
Campana sobre campana,
y sobre campana tres,
en una Cruz a esta hora,
el Niño va a padecer.
 
Belén, campanas de Belén,
que los ángeles tocan
¿qué nueva nos traéis?
 
 
 

| 0 comentarios ]

 
 
 
La Virgen está lavando
y tendiendo en el romero,
los pajarillos cantando,
y el romero floreciendo.
 
Pero mira como beben
los peces en el río,
pero mira como beben
por ver al Dios nacido.
                   
Beben y beben y vuelven a beber,
los peces en el río
por ver a Dios nacer.
 
La Virgen se está peinando
entre cortina y cortina,
sus cabellos son de oro,
el peine de plata fina.
 
Pero mira como beben
los peces en el río,
pero mira como beben
por ver al Dios nacido.
                   
Beben y beben y vuelven a beber,
los peces en el río
por ver a Dios nacer.
 
La Virgen va caminando
por entre aquellas palmeras,
el Niño mira en sus ojos,
el color de la vereda.
 
Pero mira como beben
los peces en el río,
pero mira como beben
por ver al Dios nacido.
                   
Beben y beben y vuelven a beber,
los peces en el río
por ver a Dios nacer.
 
 
 
 

| 0 comentarios ]

 
 
 
 
Tengo puesto un nacimiento
 
En un rincón de mi casa
Con pastores y pastoras
Y un palacio en la montaña


Allí vive el rey Herodes
Allí viven sus soldados
Todos están esperando

Que lleguen Los Reyes Magos
Arre borriquito

Arre burro arre

Anda más de prisa
Que llegamos tarde
Arre borriquito

Vamos a Belén

Que mañana es fiesta
Y al otro también
En el cielo hay una estrella

Que a Los Reyes Magos guía
Hacia Belén para ver
A dios hijo de Maria
Cuando pasan los monarcas
Sale la gente al camino
y alegres se van con ellos
Para ver al tierno niño
(Arre Borriquito...)
Hacia el portal de Belén
Se dirige un pastorcito
Cantando de esta manera
Para alegrar el camino
Ha nacido el niño dios

En un portal miserable
Para enseñar a los hombres
La humildad de su linaje
(Arre Borriquito)


 
 

| 0 comentarios ]

 
 
 
En el portal de belén
hay estrellas, sol y luna
la Virgen y San José
y el niño que está en la cuna

Pastores venid
pastores llegad
adorad al niño
adorad al niño
que ha nacido ya (bis)

Ábreme tu pecho niño
ábreme tu corazón
que hace mucho frío afuera
y allí solo hallo calor

Pastores venid
pastores llegad
adorad al niño
adorad al niño
que ha nacido ya (bis)

Al niño miró la Virgen
a la Virgen San José
al niño miran los dos
y se sonríen los tres

Pastores venid
pastores llegad
adorad al niño
adorad al niño
que ha nacido ya (bis)

No sé si será el amor
No se si serán mis ojos
más cada vez que te miro
me pareces más hermoso

Pastores venid
pastores llegad
adorad al niño
adorad al niño
que ha nacido ya (bis)
 
 
 

| 0 comentarios ]

 
 
 
 
Tú que estás lejos de tus amigos,
de tu tierra y de tu hogar,
y tienes pena, pena en el alma,
porque no dejas de pensar.
 
Tú que esta noche no puedes
dejar de recordar,
quiero que sepas, que aquí en mi mesa,
para ti tengo un lugar.
 
Por eso y muchas cosas más,
ven a mi casa esta Navidad.
Por eso y muchas cosas más,
ven a mi casa esta Navidad.
 
Tú que recuerdas quizá a tu madre
o a un hijo que no está,
quiero que sepas, que en esta noche,
él te acompañará.
 
No vayas solo por esas calles,
queriéndote aturdir,
ven con nosotros y a nuestro lado
intenta sonreír.
 
Por eso y muchas cosas más,
ven a mi casa esta Navidad.
Tú que has vivido, siempre de espaldas,
sin perdonar ningún error,
ahora es momento de reencontrarnos,
ven a mi casa, por favor.
 
Ahora ya es tiempo, de que charlemos,
pues nada se perdió,
en estos días, todo se olvida,
y nada sucedió.
 
Por eso y muchas cosas más,
ven a mi casa esta Navidad.
Por eso y muchas cosas más,
ven a mi casa esta Navidad.
 
Por eso y muchas cosas más,
ven a mi casa esta Navidad.
 

| 0 comentarios ]

 
 
 
Que Jesús sea bendito.
 
Bendita sea la Santa Faz de Jesús.
 
Bendita sea la Santa Faz
en la majestad y hermosura de sus rasgos celestiales.
 
Bendita sea la Santa Faz
en la Transfiguración del Tabor.
 
Bendita sea la Santa Faz
en el sudor de sangre de su agonía.
 
Bendita sea la Santa Faz
en las humillaciones de la Pasión.
 
Bendita sea la Santa Faz
en los dolores de la muerte.
 
Bendita sea la Santa Faz
en la gloria de la Resurrección.
 
Bendita sea la Santa Faz
en los esplendores de la luz eterna.
 
 
 
 
 

| 0 comentarios ]





INVOCACIÓN
 
Ángel de Dios, que eres mi custodio,
ya que la soberana piedad me ha encomendado a ti, ilumíname, guárdame, rígeme y gobiérname siempre
(o en este día, o en esta noche, o en este viaje, etc.).
 
 
ORACIÓN
 
Oh Dios, que en tu providencia amorosa
 te has dignado enviar para nuestra custodia
 a tus santos ángeles;
concédenos, atento a nuestras súplicas,
vernos siempre defendidos por su protección
 y gozar eternamente de su compañía.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
 
 

JACULATORIA
 
Ángel de la Guarda,
dulce compañía,
no me desampares ni de noche ni de día.
No me dejes solo porque me perdería.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

| 0 comentarios ]

 

    
 
A la llaga de la mano derecha.
 
- Adoramos, Señor,
la llaga de tu mano derecha,
y por ella te pedimos nos concedas
la gracia de hacer siempre buenas obras.
Amén.

A la llaga de la mano izquierda
 
 Adoramos, Señor,
la llaga de tu mano izquierda,
y por ella te pedimos la gracia
de que nunca te ofendamos con nuestras manos.
Amén.

A la llaga del pie derecho
 
Adoramos, Señor,
la llaga de tu pie derecho,
y por ella te pedimos la gracia
de poder caminar siempre por los senderos
que conducen a la vida eterna. Amén

A la llaga del pie izquierdo.
 
Adoramos, Señor,
la llaga de tu pie izquierdo,
y por ella te pedimos la gracia
de evitar toda mala compañía
y todo lo que pueda arrebatarnos la inocencia.
Amén.

A la llaga del sagrado costado.
 
 Adoramos, Señor,
 la llaga de tu sagrado costado,
y por ella te pedimos la gracia
de encontrar siempre en él un refugio seguro
contra todas las tentaciones y asaltos
del maligno enemigo.
Amén.
 
 

PRECES

 
Adoremos a nuestro Redentor,
que por nosotros y por todos los hombres
quiso morir y ser sepultado
para resucitar de entre los muertos,
y supliquémosle diciendo:
 
Señor, ten piedad de nosotros.
 
Señor Jesús,
de tu corazón traspasado salió sangre y agua,
signo de cómo la Iglesia nacía de tu costado;
por tu muerte, por tu sepultura
y por tu resurrección vivifica,
pues, a tu Iglesia.
 
Tú, que te acordaste incluso de los apóstoles,
que habían olvidado la promesa de tu resurrección,
no olvides tampoco a los que por no creer en tu triunfo
viven sin esperanza.
 
Cordero de Dios,
Víctima pascual inmolada por todos los hombres,
atrae desde tu cruz
a todos los pueblos de la tierra.
 
Dios del universo,
que contienes en ti todas las cosas y aceptaste,
sin embargo, ser contenido en un sepulcro,
libra a toda la humanidad de la muerte
y concédele una inmortalidad gloriosa.
 
Cristo, Hijo del Dios vivo,
que colgado en la cruz prometiste
el paraíso al ladrón arrepentido,
mira con amor a los difuntos,
semejantes a ti por la muerte y la sepultura,
y hazlos también semejantes a ti por su resurrección.
 
 
Padre nuestro
 
ORACIÓN

 
Mira, Señor de bondad,
a tu familia santa,
por la cual Jesucristo nuestro Señor
aceptó el tormento de la cruz,
entregándose a sus propios enemigos.
 
Por Jesucristo nuestro Señor.
 
 
 
 
 
 

| 0 comentarios ]

 

 
 

(patrona de causas difíciles y desesperadas)

 
Acordaos,
¡oh Nuestra Señora del Sagrado Corazón!,
del inefable poder que tu Hijo divino
te ha dado sobre su Corazón adorable.
 
Llenos de confianza en tus merecimientos,
acudimos a implorar tu protección.
 
¡Oh celeste Tesorera del Corazón de Jesús,
de ese Corazón que es el manantial inagotable
de todas las gracias,
y el que podéis abrir a tu gusto
para derramar sobre los hombres
todos los tesoros de amor y de misericordia,
de luz y de salvación que encierra!
 
Concédenos, te lo suplicamos,
 los favores que solicitamos.
No, no podemos recibir de Ti desaire alguno,
y puesto que sois nuestra Madre,
¡OH Nuestra Señora del Sagrado Corazón!,
acoged favorablemente nuestros ruegos
y dígnate atenderlos. ¡Así sea!
¡Nuestra Señora del Sagrado Corazón:
¡Ruega por nosotros!
 
(Repítase tres veces)
 
 
 
 

| 0 comentarios ]




ORACIÓN PREPARATORIA

(se reza todos los días al comenzar)

Señor Dios omnipotente,
Creador de todas cosas,
consuelo de aquellos que,
arrepentidos de sus pecados,
cruzan el tempestuoso mar de la existencia.
 
Arca pre­ciosísima que encierra para los buenos,
tesoros de amor y bienaventuranza,
a ti vuelve mi alma en este instante feliz
que consagro a dar principio a la santa nove­na,
en honor de tu amado evangelista San Marcos,
suplicándote,
que por méritos de la pasión y muerte
de Aquel en que tienen todas tus complacencias
y por los del glo­riosísimo San Marcos,
que logró la dicha de ser intérprete y confidente
del Príncipe de los Apóstoles,
me haga saborear el fru­to que aspiro a conseguir
por medio de este piadoso ejercicio,
si fuere de vuestro agrado;
así como el perdón de mis culpas
y una vida consagrada
a tus preceptos en este mun­do,
a fin de poder recrearme,
después de mi muerte,
entre los resplandores de la Ce­lestial Jerusalen.
 
Amén.

Bienaventurados los que oyen la pala­bra de Dios
y la practican.
(repetir tres veces y rezar el Acto de Contrición)


 
ORACIÓN FINAL
(se reza cada día al terminar)

 
¡Oh bendito San Marcos!
cultivador eximio de la fe de Nuestro Señor Jesucris­to,
terror de los impíos y consuelo eficaz
de los que oyen tu palabra con fervor cristiano:
por las conquistas de tu divina predicación,
con la cual abristeis las puertas del cielo
a innumerables espí­ritus,
antes reunidos en las tinieblas de la infidelidad,
y por tus sagrados júbilos
cuando terminaste los excelsos relatos
de la redención del género humano,
llena de paz mi corazón
y guía siempre mis pasos,
por los senderos de la virtud,
siendo mi in­tercesor ante el trono del Altísimo,
para que este novenario me alcance la satis­facción
de todas mis necesidades espiri­tuales,
y muy particularmente,
la perseve­rancia en el bien,
hasta disfrutar la salva­ción eterna
 
Amén.
 
Vuestro siervo soy, Señor:
dadme en­tendimiento
para conocer lo que queráis que haga,
y para practicarlo,
porque ya es tiempo de acreditar mi rendimiento
más con obras que con palabras.
 
DÍA PRIMEROSan Marcos, celoso de las verdades Evangélicas:
tú que en la Ciudad Eterna luchaste sin descanso
por secundar los esfuerzos de tu digno maestro,
el apóstol San Pedro,
para asegurar el reino de Dios en las conciencias;
tú que de pueblo en pueblo
fuiste amoroso y elocuente
llevan­do la Palabra Sagrada como luz,
a cuyos fulgores no quedaba en las almas
ni la más remota sombra de la noche del paga­nismo;
vuelve hacia mí tu protectora ayu­da
y recibe mis súplicas para que,
por los triunfos de la Cruz
y las lágrimas que nuestra Reina y Señora
derramó en la ca­lle de la amargura,
sea presentada mi petición ante la divina Majestad
cuyas grandezas anhelo alabar,
por los siglos de los siglos.
 
Amén.
 
San Marcos:
pues tu poder fue grande contra el pecado,
a tus pies me he postrado con fervor
para obtener el perdón tan anhelado.
 
¡Alabado sea el Santo Evangelista!
¡Alabado sea por todas las naciones!

 
¡Oh Dios mío!,
que elevasteis a tu San­to Evangelista Marcos,
por la gracia de la predicación
del sacratísimo Evangelio,
concédeme que me aproveche siempre
de tu salvadora doctrina,
y que sea protegido en todo momento,
por su poderosa intercesión,
por mi Señor Jesucristo.
 
Hacer la petición, La Oración Final
y rezar El Credo y La Salve.

DÍA SEGUNDO

Afortunado San Marcos
que tuviste la dicha de encontrarte
entre los primeros que convirtió a la fe de Cristo
el apóstol San Pedro,
para ser ardiente defensor
de la doctrina sublime del Calvario,
por los re­cuerdos de aquella cruenta escena,
tan gloriosamente descrita por ti en el Evan­gelio,
inflama mi corazón con el fuego del amor
a Nuestro Divino Redentor,
y a su afli­gida Madre Nuestra Señora de los Dolo­res,
a fin de que sea dado sobrellevar
con cristiana paciencia las penalidades de la vida,
referir todas mis acciones
al mayor brillo de la Majestad de Dios
y cantar sus alabanzas,
aun en medio de los mayores pesares
para merecer hacerlo un día más cerca
de los Coros Evangélicos.
 
Amén.
 
San Marcos:
pues tu poder fue grande contra el pecado,
a tus pies me he postrado con fervor
para obtener el perdón tan anhelado.
 
¡Alabado sea el Santo Evangelista!
¡Alabado sea por todas las naciones!

 
¡Oh Dios mío!,
que elevasteis a tu San­to Evangelista Marcos,
por la gracia de la predicación
del sacratísimo Evangelio,
concédeme que me aproveche siempre
de tu salvadora doctrina,
y que sea protegido en todo momento,
por su poderosa intercesión,
por mi Señor Jesucristo.
 
Hacer la petición, La Oración Final
y rezar El Credo y La Salve.

DÍA TERCERO
 
Dignísimo San Marcos,
Apóstol incan­sable de las verdades celestiales,
escogi­do del Eterno para extender su santo reino
sobre la faz del universo:
por el milagro que al entrar a Alejandría realizasteis,
ci­catrizando instantáneamente,
mediante la señal de la cruz,
la herida que recibió el zapatero Aniano de Alejandría,
al coser una de sus sandalias,
para hacerlo primer cristiano fer­voroso
y después obispo de aquella ciu­dad;
sana también las heridas que en mi alma
ha dejado el pecado,
llevándome entre las borrascas
del océano del mundo
al puerto de la Biena­venturanza.
 
San Marcos:
pues tu poder fue grande contra el pecado,
a tus pies me he postrado con fervor
para obtener el perdón tan anhelado.
 
¡Alabado sea el Santo Evangelista!
¡Alabado sea por todas las naciones!

 
¡Oh Dios mío!,
que elevasteis a tu San­to Evangelista Marco
por la gracia de la predicación
del sacratísimo Evangelio,
concédeme que me aproveche siempre
de tu salvadora doctrina,
y que sea protegido en todo momento,
por su poderosa intercesión,
por mi Señor Jesucristo.
 
Hacer la petición, La Oración Final
y rezar El Credo y La Salve.

DÍA CUARTO
 
¡Oh Santo Evangelista!,
mártir sublime
que por confesar sin respeto humano
la augusta fe del Salvador,
sufriste con una soga al cuello ser arrastrado,
por entre los más horribles peñascos,
a las orillas del mar,
préstame las fuerzas necesarias
pa­ra padecer por mi buen Dios
las iras y per­secuciones de los perversos
dándole gra­cias por todas las pruebas sufridas
en es­te valle de lágrimas,
e interponiendo los méritos
de la copiosa sangre que derra­maste
para fecundar los campos de la piedad,
y pide a Nuestro Señor
lo que más convenga a mi salvación.
 
San Marcos:
 
pues tu poder fue grande contra el pecado,
a tus pies me he postrado con fervor
para obtener el perdón tan anhelado.
 


¡Alabado sea el Santo Evangelista!
¡Alabado sea por todas las naciones!

 

¡Oh Dios mío!,
que elevasteis a tu San­to Evangelista Marcos,
por la gracia de la predicación
del sacratísimo Evangelio,
concédeme que me aproveche siempre
de tu salvadora doctrina,
y que sea protegido en todo momento,
por su poderosa intercesión,
por mi Señor Jesucristo.
 
Hacer la petición, La Oración Final
y rezar El Credo y La Salve.

DIA QUINTO
 
Benignísimo San Marcos,
delicia del Eterno,
alegría de la Santísima Virgen,
en­canto de los ángeles
y regocijo de los jus­tos,
tú que comprendiste
al abrir los ojos a la luz del Evangelio
todos los horrores de las tinieblas del paganismo;
tú que fuiste el faro de las almas
en el mar tempestuo­so de la maldad,
ilumíname a toda hora
para que pueda huir de las sombras del pecado
que tan acechante me persigue
y guiado por tu palabra,
salve los malignos peligros
que se oponen constantemente
al bien de las almas;
alcanzadme la sin igual recom­pensa
de llegar rodeada de claridades,
a las riberas de la gloria.
 
San Marcos:
pues tu poder fue grande contra el pecado,
a tus pies me he postrado con fervor
para obtener el perdón tan anhelado.
 
¡Alabado sea el Santo Evangelista!
¡Alabado sea por todas las naciones!

 
¡Oh Dios mío!,
que elevasteis a tu San­to Evangelista Marcos,
por la gracia de la predicación
del sacratísimo Evangelio,
concédeme que me aproveche siempre
de tu salvadora doctrina,
y que sea protegido en todo momento,
por su poderosa intercesión,
por mi Señor Jesucristo.
 
Hacer la petición, La Oración Final
y rezar El Credo y La Salve.

DÍA SEXTO
 
Después de arrastrado cruelmente
por los lugares más escabrosos,
fuiste ¡oh en­vidiable Evangelista San Marcos!,
ence­rrado en un oscuro calabozo,
donde el Se­ñor te concedió la gracia singular
de ser confortado por sus ángeles,
y de visitarte el mismo Jesucristo
para ofrecerte con­suelos
y llamarte al Reino Celestial.
Vuel­ve desde allá tus ojos hacia mí,
que gimo en el degradante calabozo de mis culpas,
y por tu confianza en la misericordia divi­na,
confórtame con el néctar de su santi­dad
y alcánzame la dicha de cantar,
ahora y siempre,
las alabanzas al Padre,
al Hijo y al Espíritu Santo.
 
San Marcos:
pues tu poder fue grande contra el pecado,
a tus pies me he postrado con fervor
para obtener el perdón tan anhelado.
 
¡Alabado sea el Santo Evangelista!
¡Alabado sea por todas las naciones!

 
¡Oh Dios mío!,
que elevasteis a tu San­to Evangelista Marcos,
por la gracia de la predicación
del sacratísimo Evangelio,
concédeme que me aproveche siempre
de tu salvadora doctrina,
y que sea protegido en todo momento,
por su poderosa intercesión,
por mi Señor Jesucristo.
 
Hacer la petición, La Oración Final
y rezar El Credo y La Salve.

DÍA SÉPTIMO

Horrorizado con mi maldad
con la cual ofendo constantemente a mi Dios,
vengo a postrarme ante ti,
gloriosísimo San Mar­cos,
para que laves mi corazón
en la fuente del Evangelio,
a fin de que mis súplicas sean dignas
de ser llevadas a la presen­cia del Señor.
 
No desoigas mis ruegos,
¡oh Santo Evangelista!,
mira que es débil mi ser
en la lucha contra las tentaciones,
y necesito tu poderosa ayuda,
para vencer el espíritu del mal,
que me rodea por todas partes,
interponiéndose en mis caminos;
en ti espero, en ti confío,
seguro de que tu protección será mi guía
para salvar sumi­so y arrepentido,
los linderos de la vida
y llegar triunfante a las regiones del Supremo.
 
San Marcos:
pues tu poder fue grande contra el pecado,
a tus pies me he postrado con fervor
para obtener el perdón tan anhelado
 
¡Alabado sea el Santo Evangelista!
¡Alabado sea por todas las naciones!

 
¡Oh Dios mío!,
que elevasteis a tu San­to Evangelista Marcos,
por la gracia de la predicación
del sacratísimo Evangelio,
concédeme que me aproveche siempre
de tu salvadora doctrina,
y que sea protegido en todo momento
por su poderosa intercesión,
por mi Señor Jesucristo.
 
Hacer la petición, La Oración Final
y rezar El Credo y La Salve.

DIA OCTAVO
 
San Marcos,
defensa formidable de la Religión del Gólgota,
fuente inagotable de caridad para saciar la sed
de los que ansían beber
el agua de la eterna salud;
con la fortaleza del león tú venciste a los im­píos
que haciéndote padecer los tormen­tos más atroces,
pretendieron impedir la propagación de la fe,
emprendida por ti
con las armas de tu palabra y tu pluma.
 
Emprende igualmente el rescate de mi al­ma,
sáciame con aquella agua apetecida
y haz que siempre venza
a los enemigos de Dios y de la Iglesia
para ser acreedor y deleitarme,
por los siglos de los siglos,
con las melodías de la eterna Sión.
 
Amén.
 
San Marcos:
pues tu poder fue grande contra el pecado,
a tus pies me he postrado con fervor
para obtener el perdón tan anhelado.
 


¡Alabado sea el Santo Evangelista!
¡Alabado sea por todas las naciones

 

¡Oh Dios mío!,
que elevasteis a tu San­to Evangelista Marcos,
por la gracia de la predicación
del sacratísimo Evangelio,
concédeme que me aproveche siempre
de tu salvadora doctrina,
y que sea protegido en todo momento,
por su poderosa intercesión,
por mi Señor Jesucristo.
 
Hacer la petición, La Oración Final
y rezar El Credo y La Salve.

DÍA NOVENO
 
¡Oh nobilísimo San Marcos!,
que posees el poder celestial
de mover los corazones
inclinándolos hacia lo bueno y justo:
si es para mayor gloria de Nuestro Señor
y sal­vación de mi alma
lo que te he pedido en este novenario
espero me sea concedido
y libre el espíritu de toda mancha,
valore mi única fe­licidad en ensalzar a Dios,
de modo que alimentado
con el sagrado pan del Evan­gelio
nada puedan contra mí las tribulaciones,
y firme en la fe de Jesucristo,
logre el lugar que vivamente deseo
en el seno de los Justos.
 
Amén.
 
San Marcos:
pues tu poder fue grande contra el pecado,
a tus pies me he postrado con fervor
para obtener el perdón tan anhelado.

¡Alabado sea el Santo Evangelista!
¡Alabado sea por todas las naciones!

 
¡Oh Dios mío!,
que elevasteis a tu San­to Evangelista Marcos,
por la gracia de la predicación
del sacratísimo Evangelio,
concédeme que me aproveche siempre
de tu salvadora doctrina,
y que sea protegido en todo momento,
por su poderosa intercesión,
por mi Señor Jesucristo.
 
Hacer la petición, La Oración Final
y rezar tres Credos y tres Salves,
Padrenuestro, Avemaría y Gloria.






 

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

Google+ Followers

Followers

 

Más de 1500 Poderosas Oraciones y Conjuros