Esta fórmula mágica es antigua y muy eficaz.
Sitúate en una habitación, con las ventanas y puertas cerradas, y a la luz de una vela blanca encendida en la que habrás marcado con tu nombre (desde la mecha hacia la base de la vela) o el de la persona que vaya a realizar la prueba, llenarás un plato de agua (si es bendecida mucho mejor).
Después la persona mojará el dedo índice de la mano derecha en aceite de oliva, dejando caer tres gotas en el plato.
