Dame, Eligio tu bendición.
Tu que trabajaste el oro
y las más preciosas joyas,
viviendo en la opulencia,
te ordenaste sacerdote
y dedicaste tu amor a los pobres.
Cuando el daño me atormenta
yo te pido tu protección,
cuando mi alma está perdida
yo te pido tu calor.
Eligio bendito y santo,
socorre con tu gran amor,
nuestras necesidades diarias
y danos tu protección.
