a ti recurro siempre
en todas mis aflicciones.
con espíritu confiado.
con espíritu confiado.
Santo Niño del Remedio,
dulce emblema de ternura.
encanto del alma mía,
mi amor, mi bien, mi ventura.
Tu que siempre me escuchas,
querido y bendito niño,
soluciona mis problemas,
dale un respiro a mi alma.
Mi necesidad es urgente,
pues no encuentro solución,
y por mucho que lo intento,
ya me duele el corazón.

