Señor yo no sé lo que deba pedirte,
solo tú sabes lo que nos hace falta.
Nos amas más
de lo que nosotros mismos pudiéramos amarnos.
¡Ay Padre!
Dá a esta desventurada criatura tuya
lo que ella no sabe por si misma pedirte.
Ante ti me presento, te abro mi corazón:
ve las necesidades que tengo,
pero tu Señor procede con toda tu misericordia,
todas tus voluntades adoro sin tratar de penetrarlas.
Nada digo, me ofrezco, me sacrifico,
me abandono a los designios
que con relación a mi tengas formados.
No habré de tener más deseos



