Bendito y sagrado San Antonio,
excelente confesor,
defiéndenos del demonio,
del fuego, el mal y el dolor.
Elegisteis la vida en el desierto,
reformado en religión,
y sois virtud de ejemplo
en ayunos y oración
Por vos hizo Dios milagros,
aprobándoos ya por santo,
alabando vuestra obras
que son del demonio espanto:
De toda la cristiandad,
os preciáis ser protector.

