en caridad encendido,
dad Bruno, de Dios querido,
al que os invoca favor.
Os vio Colonia nacer,
y tras candorosa infancia
ansioso voláis a Francia
para en la ciencia ascender.
Con vuestra ciencia y virtud,
conquistáis premio y loor,
dad, Bruno, de Dios querido,
al que os invoca favor.
Vuestra continua oración,
ayuno y gran penitencia
os dan de Dios tal presencia,
tan alta contemplación,
que el yermo pobláis de gentes
y embalsama vuestro amor.
Dad, Bruno, de Dios querido,
al que os invoca favor.
De ásperas cuerdas cubierto
con parca y pobre comida
vuestra solitaria vida
