Oh San Luis,
A ti, que siempre tuviste
un comportamiento
angelical,
yo, indigno devoto tuyo
te encomiendo la
castidad
de mi alma y mi cuerpo.
Te ruego por tu
pureza angelical
que intercedas por mí ante el
Cordero inmaculado,
Jesucristo y de su Santísima Madre,
la Virgen de las vírgenes,
y me preservéis
de cometer malas acciones.


