Oh! Glorioso San Edmundo:
Ti que fuiste rey justo
y siempre buscaste la paz para tu pueblo,
compadeciéndote especialmente de viudas,
huérfanos y de todos los necesitados,
que fuiste martirizado
por no renunciar a tu amor Dios,
compadécete de los que necesitamos
tu ayuda y protección.
A ti, modelo de reyes en la tierra,
siempre imparcial y recto
cuando administrabas justicia,
recurro para solicitar tu favor y ayuda,
para resolver los problemas judiciales
y asuntos que me perturban:
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